El cansancio de complacer
Complacer no es lo mismo que ser generosa. La generosidad nace de una decisión en la que también estás presente. Puedes ofrecer tiempo, ayuda o atención y seguir sintiendo que te respetas.
La complacencia, en cambio, suele ir acompañada de tensión. Dices sí mientras el cuerpo se contrae. Aceptas un compromiso y después sientes enfado contigo misma. Escuchas durante horas aunque estás agotada. Cambias tus planes para que nadie se moleste y te convences de que tus necesidades pueden esperar una vez más.










